"La tortura de escribir, al fin y al cabo, es un castigo maravilloso elegido voluntariamente. Un castigo de libertad."
Alfonso Ussía

lunes, 5 de octubre de 2015

Más allá de los adverbios, más allá de los comentarios de texto

Hay cosas que piensas que no van a faltar y la vida te las quita de un plumazo, de la noche a la mañana. Es curioso. No, más que curioso es cruel, casi te diría que hasta injusto. Creo que te mereces algo más grande que este pequeño homenaje, algo mucho más grande. Pero no podía dejar este triste momento sin decir ni una palabra. Quizás es que quiero despedirme de una de las personas que más han marcado dos de los años más felices de mi vida. Quizás es que necesito la amplitud infinita de un folio en blanco para decir eso que lleva dentro de mí desde el sábado. Quizás es que realmente espero que leas de alguna manera este pequeño texto. Pero no sé, aquí estoy. Dispuesto a agradecerte, quizás demasiado tarde todo lo que has hecho por mí.

Creo que no soy aún consciente. Quizás es que en mi cabeza se me hace imposible encajar que alguien a quien he podido ver tanto ya no esté. Todavía no puedo creer que cuando salga por las tardes no me cruzaré contigo como solía pasar. Que no coincidiremos en un bar. Que no volverás a meterte conmigo ni a darme algún que otro codazo. Que creceré sin que me preguntes qué tal me va. Que la posibilidad de que tengas entre tus manos un libro firmado por mí para que lo critiques como has hecho con otros libros se ha esfumado.

Supongo que el hecho de que hoy, día cinco de octubre, sea el Día Mundial de los Docentes adquiere un nuevo significado especial en lo que me podría implicar cualquier otro año; pero reflexionando me he dado cuenta que más allá de adverbios, más allá de comentarios de texto, más allá de todo lo que me enseñaste, todo lo que escribiste en esa pizarra (que intentaré no olvidar nunca), te recordaré por todo lo que me enseñaste sobre la vida, por todos los consejos que me diste dentro y fuera del aula.

Recordaré el minuto de antes de salir a recitar la poesía, recordaré a los hijos de la Gran Bretaña y a los habitantes de Calcuta, recordaré a Gertrudis y a Charlie, recordaré como cantabas en el autobús camino a Salamanca, recordaré tus monólogos, recordaré tus anécdotas, recordaré la manera que tenías de picarme entre risas, de tus guiños, de cómo conseguiste entrar en nuestra vida y ser un trocito de nosotros. Al menos un trocito de mí. Un trocito que acabo de descubrir que era muy importante.

Cuídanos desde allí arriba, por favor. Gracias por todo lo que me has dado en poco más de tres años y por todo lo que has sido para mí. No sabes cuánto te echaré de menos y posiblemente yo tampoco. Gracias por darme la oportunidad de poder decir con orgullo que el gran Pedro Serna ha sido el que me ha enseñado tanto y tan bien. No quiero sonar a tópico cursi pero seguirás estando aquí dentro de mí, dentro de nosotros. Porque has sido importante para muchos. Porque has sido muy importante para mí.